Verano, calor, sudor, ganas de desnudarte…cuatro factores que convierten la idea de un masaje erótico en sublime.

Ahora bien, todo el mundo cree que sabe hacer masajes eróticos, pues siento comunicaros que no es cierto. Toquetearte con tu pareja pueden ser unos preliminares placenteros, pero hacer un masaje erótico de verdad te eleva a otro nivel, convierte el juego preliminar en una experiencia sensorial.

¿Y cómo hacerlo? Es cierto que no se trata de física cuántica, aunque algo de química puede que tenga, pero dejando de lado el rollo científico, hay que decir que realizar un masaje erótico digno requiere su dedicación.

Zonas sensibles: la clave.

¿Cuáles son las zonas erógenas más sensibles para un masaje erótico? Cualquier parte del cuerpo puede convertirse en un centro de placer: las manos, el cuello, la cabeza, las orejas, el pecho, el abdomen, las nalgas, los muslos y por supuesto las partes íntimas. Una vez repasada la anatomía humana, conviene destacar que se aconseja muy fuertemente proceder paso a paso y dejar la cerecita o el cerezaso (ya sabéis a qué me refiero) para el final. Si a todo eso añades besos, lametones y mordiscos el resultado va a ser explosivo.

¡A la acción!

Al igual que con cualquier tipo de masaje, también en el caso del masaje erótico vas a obtener unos resultados más excitantes si utilizas un aceite esencial. Además de facilitar los movimientos, porque lo que queremos obtener es placer y no hacer un peeling, los aceites agudizan las sensaciones de tus sentidos. Los aceites de Ylang Ylang, Canela o Vainilla transportarán a tu pareja al mismísimo cielo.

Improvisa con la superficie. La cama, por supuesto, no deja de ser un lugar idóneo, pero prueba a dar placer a tu pareja sobre una alfombra o cualquier otra superficie que te parezca diferente y divertida. Cristales rotos y piedras ardientes quizás podrías excluirlos de la lista, a no ser que tu pareja se prepara para incorporarse al Circo del Sol.

¿Y qué hay de la posición? La posición ideal no existe, aunque obviamente tumbado suele ser lo más cómodo. No obstante, elige la posición que te permite acompañar el masaje con besos y caricias e incluso puedes ir cambiando de postura.

Y por último … no corras (menudo juego de palabras). Pero en serio, coge tu tiempo, empieza lentamente, primero con una caricia suave, pasando la mano por la columna vertebral, lo justo para despertar el cuerpo y el deseo, avanza poco a poco, repasa todas y cada una de las zonas sensibles de tu pareja convirtiendo el masaje en un viaje erótico, sensual, apasionante y extremadamente excitante.

¿A ver ahora cómo terminas la jornada laboral? Yo diría que un tanto caliente y no precisamente por los 40C en la calle… y recuerda: si no tienes nadie con quien jugar siempre puedes acudir a los servicios de masajes eroticos barcelona.